Tan blanca ya no era.

La nieve dura poco sin mancharse. Tampoco ella sería confundida ya con una muchacha. Pisó blanco y duro al bajar del tren, en la pequeña ciudad de provincias. Se escondió un poco bajo el abrigo, en la luz gris y solitaria de la estación.

“Soy una profesional”, se repitió. “Estoy aquí para solucionar un problema. Es mi trabajo. Mi trabajo”. Un setenta por ciento de enfermos de cáncer en una fábrica de la ciudad, por culpa de la Petrolera. Un porcentaje alto y una relación imposible de demostrar, pero ellos seguían luchando por sus trabajos, por sus vidas. Llevaba el informe al que debía atenerse, muchas hojas de notas y un libro de cuentos de Oscar Wilde. “Siempre ayuda”, se decía de vez en cuando, apretándolo firme contra el pecho.

Entró a desayunar en un bar cercano a la estación. Pidió un gin tonic. Su aspecto sereno y un tanto infantil siempre la amparaban en estos casos. En el bar todos la miraron raro. “Vaya, aquí no”, se resignó.

Un hombre se le acercó. Se presentó como Juan Maeso y resultó ser del comité de empresa que pleiteaba contra ellos. La adivinó rápido. La acompañó con otro trago largo y le estuvo hablando de la reunión, de sus reivindicaciones, de las acciones emprendidas… Se burló un poco con sus pequeños ojos azules sobre el borde del vaso, receloso de la estrategia que se escondía en el dossier que ella había dejado en la barra. Entonces vió el libro, con su repujado imitando oro. Era una edición tirando a pretenciosa. “¿Y esto?”, le preguntó. Ella dijo: “Algunos cuentos ayudan…” Él demostró incredulidad y la miró un poco más. Luego insistió en pagar la ronda, bromeó con el camarero y saludó a un grupo de parroquianos que entraban con el frío de la calle. Antes de marcharse se acercó mucho a la mujer y la besó suavemente en el lóbulo. “Nos vemos luego”, se despidió con toda normalidad.

Tras la barra, el dueño del bar se quedó tan sorprendido como ella. No entendía nada y pensó que ella era rara, pero interesante. Algo exquisito se dibujaba en el cerco impreciso del vaso.

(© Montse Montano, septiembre 2011)

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